Ejercita tu memoria olfativa y recupera tu olfato y tu gusto con Recovesmell, kit de aceites esenciales reconstituidos naturales, desarrollado por medicos otorinolaringólogos.
La recuperación del olfato dependerá de la causa que lo ha originado, por lo que se plantean diferentes abordajes terapéuticos, desde medidas farmacológicas hasta intervenciones quirúrgicas.
Existe la rehabilitación funcional del olfato y el gusto, cuyo principal objetivo es mejorar la calidad de vida de los pacientes optimizando sus conductas olfativas y gustativas.
Si conocemos la causa de la anosmia y esta tiene un tratamiento establecido, aumentarán las posibilidades de recuperación.
En el caso que la causa sea conductiva como en la rinosinusitis crónica, poliposis nasal, rinitis hipertrófica y desviación septal, el tratamiento puede variar, corticoides intranasales, corticoides orales, intervenciones quirúrgicas para la sinusitis crónica o septoplastia (cirugía del tabique nasal) y turbinoplastia (cirugía de los cornetes).
En el caso que sean metabólicas, neurológicas o endocrinológicas será necesario diagnosticarlo y tratarlo con la ayuda de un equipo multidisciplinar con endocrinología , neurología y medicina interna.
Teniendo en cuenta que la pérdida del olfato se sustenta en una mala o nula estimulación del nervio olfatorio, hemos encontrado que una rehabilitación funcional basada en ejercicios respiratorios con estímulos olorosos, puede incrementar la función olfativa utilizando la vía ortonasal y retronasal, independientemente de la causa.
El tiempo es muy variable entre paciente y paciente, y depende también de la causa que haya producido la alteración olfativa. No creemos que haya un tiempo mínimo necesario para observar una mejoría, pero sabemos que la rehabilitación del olfato en ocasiones debe realizarse durante semanas y meses antes de observar alguna mejoría importante.
Los pacientes que realizaron la rehabilitación funcional tuvieron mejor desempeño en las pruebas de olfato semanas después de perderlo, que aquellos pacientes que no realizaron ninguna rehabilitación.
Tiene como objetivo restablecer el sentido del Olfato que se ha visto alterado por algún daño neuronal.
De la misma manera que cuando nos hacemos un esguince muscular, realizamos rehabilitación activa para una correcta recuperación de la movilidad, el entrenamiento olfatorio va encaminado a potenciar y acelerar la recuperación del olfato.
Cada sesión durará aproximadamente 5 minutos con una exposición rotatoria de 10 segundos de cada olor, dejando un intervalo de 20 segundos entre olor y olor.
Entre aceite y aceite se recomienda oler algo fuerte para eliminar el olor anterior. Ej: Oler café entre aceite y aceite.
Se abre cada bote por separado, se aconseja no ver antes de oler de qué aceite se trata para potenciar la identificación de éste por el olfato exclusivamente (sólo si se puede).
Se aconseja abrir los botes de uno en uno y no dejadlos abiertos cuando no se están utilizando ( evitar exposición de distintos olores a la vez).
Se realizará un inspiración profunda ( ni fuerte ni débil) como si oliéramos una flor durante 10 segundos. Si en esos 10 segundos identificamos el olor, intentar imaginar ese objeto .
Ejemplo: Si es el aceite con olor a limón, imaginar mentalmente un limón e incluso recordar el sabor del limón.
Se recomienda en cada entrenamiento ir cambiando el orden de los aceites para evitar que nuestro cerebro se acostumbre a la misma secuencia.
Ir escribiendo los cambios y sensaciones del entrenamiento olfatorio en el diario.



Patel, Z. M. (2016). La evidencia para el entrenamiento olfativo en el tratamiento de pacientes con pérdida olfativa. Opinión actual en 0torrinolaringología y Cirugía de cabeza y cuello, 1. doi:10.1097/moo.00000000328
Resumen
El entrenamiento olfativo es una terapia eficaz para algunos pacientes que sufren de pérdida olfativa, y, aunque todavía no sabemos la duración óptima o el número de odorantes o la población exacta del paciente. Es terapia auto-dirigida sin efectos secundarios significativos, que debe ser ofrecido consistentemente a esta población de pacientes
Konstantinidis, I., Tsakiropoulou, E., Bekiaridou, P., Kazantzidou, C., & Constantinidis, J. (2013). Uso del entrenamiento olfativo en la disfunción olfativa post-traumática y postinfecciosa. The Laryngoscope, 123(12), E85-E90.doi:10.1002/lary.24390
El entrenamiento olfativo se realizó durante un período de 16 semanas. Los odorantes fueron elegidos para ser representativos de cuatro categorías básicas de olores establecidas por Henning.8 Estas categorías son Florales, Afrutadas, Aromáticas y Resinosas. Específicamente, los pacientes se expusieron dos veces al día a cuatro olores: fenil alcohol etílico (rosa), eucaliptol (eucalipto), citronellal (limón) y eugenol (clavo), de manera similar a la descrita por Hummel et al.7 El entrenamiento olfativo incluyó la exposición a odorantes dos veces al día durante 5 minutos. Cada sesión incluyó exposición rotatoria a cada odorante durante 10 segundos, con intervalos de tiempo de 10 segundos entre olores. Se aconsejó a los pacientes oler los olores dos veces al día, por la mañana y por la noche.
Recovesmell es un kit de aceites esenciales reconstituidos: Rosa, Limón, Eucalipto y Clavo cuyos olores Floral, Frutal, Resinoso y Especiado facilitan el entrenamiento olfatorio. Con el entrenamiento/rehabilitación diaria ejercitamos la memoria olfativa recuperando poco a poco el sentido del olfato como también el del gusto.
La recuperación del olfato dependerá de la causa que lo ha originado, por lo que se plantean diferentes abordajes terapéuticos, desde medidas farmacológicas hasta intervenciones quirúrgicas.
Existe la rehabilitación funcional del olfato y el gusto, cuyo principal objetivo es mejorar la calidad de vida de los pacientes optimizando sus conductas olfativas y gustativas.
Si conocemos la causa de la anosmia y esta tiene un tratamiento establecido, aumentarán las posibilidades de recuperación.
En el caso que la causa sea conductiva como en la rinosinusitis crónica, poliposis nasal, rinitis hipertrófica y desviación septal, el tratamiento puede variar, corticoides intranasales, corticoides orales, intervenciones quirúrgicas para la sinusitis crónica o septoplastia (cirugía del tabique nasal) y turbinoplastia (cirugía de los cornetes).
En el caso que sean metabólicas, neurológicas o endocrinológicas será necesario diagnosticarlo y tratarlo con la ayuda de un equipo multidisciplinar con endocrinología , neurología y medicina interna.
Teniendo en cuenta que la pérdida del olfato se sustenta en una mala o nula estimulación del nervio olfatorio, hemos encontrado que una rehabilitación funcional basada en ejercicios respiratorios con estímulos olorosos, puede incrementar la función olfativa utilizando la vía ortonasal y retronasal, independientemente de la causa.
El tiempo es muy variable entre paciente y paciente, y depende también de la causa que haya producido la alteración olfativa. No creemos que haya un tiempo mínimo necesario para observar una mejoría, pero sabemos que la rehabilitación del olfato en ocasiones debe realizarse durante semanas y meses antes de observar alguna mejoría importante.
Los pacientes que realizaron la rehabilitación funcional tuvieron mejor desempeño en las pruebas de olfato semanas después de perderlo, que aquellos pacientes que no realizaron ninguna rehabilitación.
La prevalecía de alteración del olfato en la población general es de aproximadamente 20 %. Entre las alteraciones hay que distinguir entre: cuantitativas: pérdida parcial (hiposmia) o total (anosmia) y cualitativa (dispercepción: identificar un olor de forma errónea) y entre transitorias y permanentes.
La causa más frecuente de hiposmia/anosmia es la patología inflamatoria nasal. Un 25% aproximadamente de pacientes con Rinitis Alérgica refiere alteración en el olfato y hasta un 60% de pacientes con Rinosinusitis con pólipos tienes hiposmia/anosmia.
La infiltración de células inflamatorias que dañan el neuroepitelio y la obstrucción por el edema o los pólipos del flujo aéreo que impide que las sustancias odoríferas lleguen a las neuronas receptoras, suelen ser los responsables de la alteración olfatoria en estos pacientes.
La infección de vías respiratorias superior por virus es la causa aguda más frecuente (20-40%) de alteración del olfato. Las cepas víricas pueden dañar de forma permanente o transitora el neuroepitelio olfatorio o vías nerviosas centrales o causar daño debido a la inflamación y obstrucción nasal que provocan.
La mayoría mejoran de manera espontánea en un plazo de 2 años. Se ha visto que el entrenamiento olfatorio facilita la recuperación precoz,
Otras causas de pérdida de olfato pueden ser los traumatismos craneoencefálicos, los síndromes congénitos, las cirugías previas y el tabaquismo.
Es importante destacar la alteración del olfato como síntoma precoz de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer. Esta alteración puede aparecer hasta dos años antes que otros síntomas y su correcto diagnóstico permite un manejo temprano de estas patologías.
La relación entre disfunción olfatoria e infección por SARS-COV-2 es plausible. Se ha demostrado la hiposmia como síntoma temprano de la infección. Todavía es demasiado temprano para establecer si la pérdida olfatoria que provoca este virus es transitoria o permanente, aunque estudios preliminares enfatizan la utilidad de la entrenamiento olfatorio para acelerar la recuperación del olfato.
El diagnóstico de anosmia e hiposmia es médico, en el que interviene el especialista en ORL, después de una anamnesis exhaustiva, exploración física completa que incluye rinoscopia anterior, fibroscopia y que puede incluir un test olfativo.
En ocasiones es necesario completar el estudio con pruebas de imagen como tomografía axial
computerizada, resonancia magnética, analíticas básicas, específicas y valoración por otros
especialistas como el neurólogo y el endocrinólogo.
